 A Las Madres
Por Otilio Díaz
Un abrazo de todo corazón a todas las madres que nos honran con su existencia en este histórico día. Un saludo a las madres ausentes, a las madres dormidas para siempre, a las madres en el sacrificio y en el pensamiento, a nuestras abuelas, que han salvado generaciones, a las maestras y administradoras madres dedicadas a formar almas, sociedades y pueblos.
Madre es sinónimo de amor. Ella mejor que nadie sabe ofrecer su vida a otro ser. Madre es también la que da su cuidado y su cariño al que no es el hijo de sus entrañas, sino de espíritu. La que cuida del niño mientras la madre de carne va en busca del pan para la subsistencia. Esta es doblemente madre. La mujer alcanza con la maternidad el supremo fin para que fue creada.
La ternura reflejada en la Mirada de una madre, el sutil roce de sus manos, la caricia balsámica de su voz, el celo y su protección abren el comino del bien y enciende la antorcha de la esperanzan en el sentir de los pueblos.
La madre es la figura básica en la institución familiar y puntal de la humanidad. Las hijos implican un mundo más amplio, más feliz y satisfactorio, pero también más lleno, más cargado de preocupaciones y de deberes. La mujer es por propio derecho creadora de vida pero ello implica un ajuste emocional y social para salir airosa en su creación. Superándose siempre para allanar las dificultades a incertidumbres que este maltrecho siglo ofrece. En fin, ella es la que trasmite, promueve y mantiene los valores de la cultura. Es el ejemplo por excelencia para seguirse. Modelo digno de urbanidad y modestia. En ella la palabras abnegación, paciencia, compasión y tacto son su vida a inspiración.
Naturalmente en este siglo, materialista y calculador, el rol de la madre en la sociedad ha tornado otro giro que nos obliga a romper esa doble idealización que por siglos hemos tenido. Ahora la madre, aunque reúne todos los atributos arriba mencionados, su labor se hace más difícil en el seno de su familia y de la sociedad en general. La perdida de algunos valores morales y espirituales, y el continuo acoso de un progmatismo egoísta y cruel, y donde la fe cristiana parece tambalearse pero aun las exigencias básicas que la hacen madre perduran y es nuestra esperanza que sigan así para la salvación de nuestra humanidad.
Al celebrar este día, su día es ahondar en los recuerdos para dar vida a nuestra propia madre y enfrentarnos a lo más enaltecedor y puro de nuestra propia historia y vida.
Ustedes, desde la creación del Universo han sido modelo de inspiración y fortaleza. Ustedes han infundido principios y valores de sólido fundamento humano y cristiano, la compasión por los desafortunados, la arraigada convicción en la igualdad humana, el amor a al democracia y a la libertad, y la tendencia natural por reconocer y apreciar todo lo bueno, grande y noble de nuestros semejantes. A ustedes, de todas las naciones del mundo, las admiro y las respeto profundamente. Recordemos en este momento lo que dijo el gran poeta mejicano Amado Nervo “Si en algo se parece al amor de Dios aquí en la tierra, es en el amor de las madres”.
El sublime amor de madre debe ser recordado todos los días y todas las horas del ano.
Nuestro reconocimiento, admiración y respeto y un abrazo caluroso a todas las madres por su valiosa contribución a nuestra sociedad. |